Es de noche,
otra vez. Hace tanto que es de noche… Siento frio en mi cuerpo, el veneno aún
corre en mis venas. Me siento como una gota de agua consumiéndose en el fuego.
A mi
alrededor, la gente ríe y baila, sus semblantes reflejan una estúpida felicidad…
cosas que nunca entendí. Cosas tan ajenas que no sé si en algún momento las
viví. De todas formas, eso ya no importa.
Aquí me
encuentro rodeado de la nada, aguardando el final, anhelando oler el perfume de
la alborada y sentir en mi piel la caricia de un nuevo amanecer… Tal vez nunca
me importó…
Toda mi vida
he sido desarraigada, pero este último día, … No quiero que piensen que soy mártir.
Quiero que sepa que soy disonante y lo he sido toda mi vida.
Sé que no la
van a encontrar porque es más inteligente que yo. Yo me dejé encontrar, yo me
dejé matar… pero ella tiene una ilusión, una meta que no le permite desfallecer
ni un momento.
Un viejo
amigo, me decía, te va a matar. Lo sé, le respondía… No hizo falta ni una
palabra más. Ambos queríamos disfrutar del final. Hacía mucho tiempo que
habíamos hablado de esto, sabíamos que todo había llegado muy lejos y, que
tarde o temprano, tenía que acabar. Yo no hablé, pero mi amigo se esforzó en
recuperar recuerdos sacados directamente del olvido. Eran recuerdos
entrecortados naturalmente… Con un parco adiós nos despedimos. Él me miró de
arriba abajo como queriendo grabar mi imagen a fuego en su retina.
Ella me espera
tumbada en la cama. Sus ojos gatunos fijos en el infinito. Me recibió con una
gran sonrisa, pero no había venido a hablar.
Voy a morir.
Lo sé, es cuestión de horas. Porque ya me toca. Porque no quiero seguir
viviendo por ella… o a pesar de ella. Porque merezco morir.
Lunaoscura
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