sábado, 13 de junio de 2015

La Invitada

Sobresaltado, desperté, eran las tres de la mañana, según mi reloj despertador. Turbado descubrí, entre la penumbra de la habitación, a una desconocida recargada en sobre el marco de la ventana, observando la calle.

Vivo solo y no acostumbro a traer extraños a mi casa, por lo que trate de hacer memoria, qué es lo que había sucedido. Nada, me fui de copas con los amigos de la oficina, como cada viernes. A las diez de la noche, me despedí de los chicos y me dirigí a mi departamento.

Vi algún programa en la televisión, después, me dispuse a dormir. Cuanto más recordaba, más era mi angustia, ¿Quién era esa mujer?

No me atrevía, a gesticular pregunta alguna, cómo era posible que no recordara ¿dónde y cómo la conocí? En tanto, mi cerebro se enmarañaba, más me angustiaba, mientras la invitada seguía observando la calle.

Después, de no sé que tiempo, decidí hacerle las preguntas correspondientes, cuando levante la mirada para llamarla, ella había desparecido. Un sudor frío recorrió mi columna y un escalofrío sacudió mi cuerpo. De un salto, Salí de la cama, revise la recámara y el resto de la casa. 

No la encontré por ningún lado, únicamente había un fuerte aroma a rosas.

Lunaoscura

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