miércoles, 16 de septiembre de 2015

Lección de vida

Caminaba junto a la sombra, por ese corredor silencioso, impersonalmente estéril, alumbrado por una luz etérea, y citado por numerosas puertas con números. El silencio del lugar, era roto de vez en cuando, por susurros y risillas ahogadas. Estaba en un estado letárgico, sus sensaciones adormecidas, la emoción que la embargaba era una mezcla de naúseas y adrenalina.

Se detuvieron, frente al número trece, la habitación estaba en penumbras, había un ambiente de complicidad clandestina. Una vez que la sombra cerró la puerta, ávidamente se lanzó sobre su presa, en su mirada había un destello de lujuria, su presa no respondía, estaba ausente, solo permanecía estática condescendiente. Después de unos momentos, su cuerpo empezó a reaccionar a los toqueteos insidiosos de la sombra, era como si su cuerpo actuara con independencia y subversivamente a su voluntad.

Mientras, la sombra desnudaba su cuerpo y lo poseía, pudo comprobar, lo que tantas veces había escuchado, el amor y el deseo son dos caminos totalmente diferentes, nada tiene que haber uno con el otro, excepto, cuando el amor y el deseo se conjugan en un solo ser…

El agua se deslizaba por su cuerpo, la sensación de tibieza reconfortaba su alma y su ánimo, había tenido que experimentar para darse cuenta de la realidad…

Salió de baño, la sombra estaba tumbada en la cama completamente exhausta, tomo su ropa, se vistió y abandono el lugar. Había a prendido la mayor lección de su vida. Cuantas desilusiones y lágrimas, se hubiera ahorrado de haber sabido la verdad.



Lunaoscura

lunes, 14 de septiembre de 2015

Trenzando anhelos

Photo: Elena Voivodi
Bailando entre
las nubes imaginarias,
acaricio suaves aromas 
entre los pliegues
de tu recuerdo.

Una noche extraña

Todo comenzó en una tarde en la que las hermanas Ayala, se reunieron y sus hijos decidieron irse de fiesta. Cuando llego la noche, se prepararon para ir a dormir, era una hermosa noche de octubre, con una luna llena esplendorosa, no obstante, el ambiente era silencioso y se sentía una energía densa, por lo que decidieron esperar el regreso de los chicos. Se dirigieron a una pequeña recámara que se encontraba en el fondo de la planta baja, con vista al huerto.

Todo marchaba con normalidad, las dos hermanas acostadas una a lado de la otra, remembraban tiempos de niñez, así llegaron las tres de la mañana. Bertha, la hermana mayor de Matilde, estaba cansada y se le cerraban los ojos, pero ninguna de las dos quería dormir hasta oír que llegaran los chicos.

En un momento, en el que Bertha estaba contando un recuerdo de niñez, guardo silencio, Matilde, se imaginó que se había dormido, giro la cara para confirmar su hipótesis, cual sería su sorpresa, su hermana tenía los ojos desorbitados y estaba paralizada de miedo, no lograba decir nada, solo con el dedo índice apuntaba a la ventana. Bertha asustada, le preguntaba – ¿Manita, te sientes bien?

Desconcertada sin saber que hacer, dirigió la mirada a donde su hermana señalaba, un frío le recorrió la espalda y sintió que los vellos del cuerpo se le erizaban. Frente a las mujeres, una sobra cruzaba la recámara y traspasando la ventana, se fue a parar al lado de un árbol de nogal del huerto.

Matilde, abrazo con fuerza a su hermana, ambas estaban mudas, una especie de parálisis les impedía gritar o salir corriendo, después de unos segundos, que les parecieron siglos, ambas empezaron a rezar a santiguarse. El hombre de negro, seguía al lado del árbol, y aun cuando no podían ver su rostro, sentía su mirada penetrante.

Bertha, fue la primera en recuperar la calma, de un salto se levantó de la cama, mientras Matilde se trataba de recomponerse. Cuando ambas, estaban de pie, se acercaron a la ventana; el hombre de negro, frente a su mirada se desvanecía, en tanto un alarido se escuchaba en medio del más denso silencio de la noche.

A los pocos minutos, se escuchó que la puerta principal se abría y las risas de los chicos que habían llegado. Ellas, apresuradas salieron de la recámara, y los chicos les recriminaron que no se hubieran dormido. Bajo esas circunstancias, las hermanas no comentaron nada y ambas se fueron a dormir.


Lunaoscura

sábado, 12 de septiembre de 2015

Algún día, que nunca llega

Rosalía, está en su cama, Carla, su Hija la escucha quejarse y sale corriendo para ver que sucede. Se está ahogado, la ayuda a incorporarse, para que pueda respirar.

Mira a su madre, de pronto se siente impotente, frustrada y muy cansada, cada día que pasa se convence más que su madre no se da por vencido y ella está al borde de sus fuerzas, hace casi tres años que la cuida, después de un accidente cerebro vascular que la dejó parapléjica.

El invierno había llegado de golpe; hacía mucho frío y el silencio lastima, Carla siente un profundo dolor que atraviesa su alma, piensa que tal vez algún día ocurra el milagro que tanto espera, que la agonía de su madre acabe y ella pueda al fin ser feliz.

Se siente culpable por pensar así. Entiende que la vida es como una rueda que gira y gira que nunca se detiene por nadie ni para nadie; que hay preguntas que nunca tendrán respuestas y respuestas que no siempre se quieren escuchar.

Uno de esos tantos días, Rosalía tomó de la mano, tratando de llamar su atención, Carla sorprendida, se le inundan los ojos de alegría. Se sienta en la cama al lado de su madre y le acaricia el pelo - ¿dime Mami, qué es lo que quieres?

No con dificultad, Rosalía le empieza a platicar de su amor frustrado, que la llevó al borde de la locura. La pobre mujer le narra, todo cuanto hizo por ese hombre que, ella creía el amor de su vida; sin importarle el daño que ocasiono a su familia y la destrucción de matrimonio de él y la pérdida de su trabajo y amigos.

Carla la observa y la escucha con atención, una mezcla de sorpresa e indignación la invade, pero al ver los ojos de su madre, piensa - no es posible, pero ¿dónde esta Dios? ¿Porqué, permite tanto dolor y sufrimiento? ¿Por qué, tanto para unos y nada para otros?

Sale de la habitación, la mirada de su madre la persigue, parecía decirle. - ¡hijita no te preocupes por mi!

Mira el cielo, tan celeste y transparente, siente la brisa fría en su rostro que la golpea, escucha el canto de los pájaros. Queda con la mente en blanco por un momento, ese momento de paz que, tanto necesita, llega sencillamente por unos minutos.

Entra a la habitación de su madre, la mira y comprendió que el mundo no es siempre como uno quiere que sea.

Mirando a su madre con mucha ternura, solo dijo. - Hemos recorrido un largo camino juntas. Te quiero mucho y lo sabes, ninguno de las dos quiere continuar así, hoy decido por los dos.

Con mucha tranquilidad se recostó a su lado, le tomo la mano, cogió el vaso en el que había preparado la bebida que injeriría para dormir, con mucha paciencia, le dio a su madre, cuando sintió que se dormitaba bebió su parte.

Así quedaron las dos dormidas. Serenas, con una paz increíble reflejada en sus rostros, tomados de las manos.

Ese algún día, nunca llegó, pero al fin llegó la paz.


Lunaoscura

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Evocación

Aunque las rosas se mueran
quiero estar junto a ti;
ven a mis brazos, ven junto a mí,
detendré el tiempo para no dejarte ir,
pediré a las estrellas verte de nuevo reír.

martes, 8 de septiembre de 2015

Libertad

Nací sin credo y sin fe,
reclamo libertad de pensamiento 
elevar el espíritu y dejarlo vivir en paz, 
si no lo pido, estoy muriendo.

Mi corazón grita fuerte
a los que mienten,
reclamo poder existir; 
destruir la doble moral
y aniquilar el veneno
que hay por ahí.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Tus ojos

Tu oscuro mirar, 
infinito y fugaz;
me ha de embrujar 
en mundos de olvido
y la soledad.