Desde que empezó la guerra, Nicaragua y su pueblo sufrían las atroces
consecuencias. Según el gobierno de Somoza, se trataba de un grupo de
guerrilleros subversivos, que trataban de desestabilizar la democracia del
país, imponiendo el socialismo represivo, tal cual se vivía en Cuba y en los países
socialistas, mientras los otros, los del Frente Sandinista de Liberación
Nacional, se declaraban en contra de la dictadura de la familia Somoza y contra
la influencia norteamericana. Fuera lo que fuera, los que sufrían las
injusticias, era el pueblo, ya que los unos y los otros cometían atrocidades
que motivaban que muchos ciudadanos abandonaran sus casas, huyendo a lugares
“seguros” dejando atrás, todo aquello que con tantos sacrificios había
logrado.