lunes, 8 de junio de 2015

Aquí

Aquí me tienes,
reavivando tus caricias
encontrando mi eternidad
en un momento de la memoria,
evocando cuando estuvimos a solas.

miércoles, 3 de junio de 2015

A Duke Kahanamoku, maestro del surf · El sexo de los libros · Andalucía Información

A Duke Kahanamoku, maestro del surf · El sexo de los libros · Andalucía Información

El espectro

El cielo era iluminado por los relámpagos, el viento era gélido, lastimaba la piel a su roce y la tormenta calaba hasta los huesos, todo digno de esas películas terror antiguas.

Ahí, en medio de la nada, estaba yo y mi maldito auto viejo, que a buen momento se vino a descomponer; con los nervios de punta y temblando, cual vil hoja, me dirigí a la casa que se hallaba a las orillas de la carretera.

martes, 2 de junio de 2015

Me marchó

Entre nosotros,
no existen ataduras,
todo sea roto,
el cáliz amargo
de la felicidad,
se agotó.

Relojito de arena azul

En medio de la algarabía por la celebración del fin de año, Andrea se sentía melancólica y taciturna, tal era su sensación que, decidió abandonar el lugar para caminar por las calles del centro de la ciudad. Sus pasos la llevaron a un viejo café de la calle de Tacuba, se arrinconó en la más apartada de las mesas de la terraza. Mientras esperaba que tomaran su orden, su mirada se perdió entre los pasos presurosos de los peatones que transitaban por la calle. Automáticamente, busco en su bolsa, la cajetilla de cigarros; cuando de pronto, cayó a sus pies un pequeño reloj de arena color azul. Se inclinó a recogerlo y por un largo rato lo observo con mirada anegada, ahí supo el motivo de su melancolía. Ese día, hacía tres años que Elvira, su amiga y mentora había partido, dejando inconclusos miles de planes que habían hecho… Pensó, que irónica es la vida y cuan profundo había calado Elvira en su alma, ese viejo café, era el lugar donde se reunían para hacer planes y ahora, simplemente era el recuerdo de su amistad incondicional, y ese pequeño reloj de arena azul, obsequiado en una mañana de primavera, sintetizaba su historia.


Lunaoscura

lunes, 1 de junio de 2015

Lienzo blanco (microrrelato)

Fue amor a primera vista, eran el uno para el otro. Con el pasar de los días se fortalecía su creencia, sentían, sin ningún temor que nada eclipsaría su amor. Dejándose llevar, soñaron con envejecer juntos… En el muelle, un pañuelo blanco se agita, dando el último adiós al amor de su vida, mientras una opresión en el pecho la ahoga, inundándose su alma.

Lunaoscura

¡No eres tú, soy yo!

Espero que entiendas, si tu regreso no me emociona, no eres tú, soy yo, la que atravesó un desierto de desolación, gimoteando por los rincones, buscando una explicación.

No digas, que la distancia y el deleite del cuerpo de otra, te hizo darte cuenta cuanto te hago falta y cuanto me amas.